martes, 29 de mayo de 2012

El conocimiento amputado

Las técnicas del budismo tibetano para el desarrollo psicológico del ser humano corren un grave peligro. Los monjes del techo del mundo tienen el conocimiento más puntero del mundo en la tecnología mental , pero viven bajo el control del régimen totalitario chino que oprime sus practicas. El resto de la humanidad no podrá beneficiarse de la panacea psíquica,en toda su dimensión, a menos que el país de las nieves recupere parte de su autonomía. Ya, solo quedan 14 monasterios de los 6.254 que había antes de su invasión por parte del gigante asiático en 1960.
La tecnología mental es un vocablo que usamos poco en nuestros días. Es el reverso de evolución material. Se tata de un compendio de técnicas para alcanzar la felicidad, las cuales desaparecen rápidamente antes que occidente empieza a vislumbrar su verdadero potencial. Mientras la sociedad avanza descarriada hacia nuevos horizontes digitales, el conocimiento interno para escapar del dolor y suprimir sus causas que descubierto por Sidhharta Gautama “El Buda” — 'el despierto' en sánscrito—, desaparece a causa de la ocupación china del Tíbet.
«¿Cuáles son las causas del dolor? —pregunta el Dalai Lama ( líder religioso del budismo)— Primero uno debe entender que uno mismo causa innecesariamente gran parte de su dolor. Segundo uno debe buscar las causas de en su propia vida. Contemplar es confiar en las capacidades de uno mismo para acabar con el dolor. Y, por fin surge un deseo de encontrar su propio camino hacia la paz. Todos los seres desean ser felices. Todos tienen su deseo de llegar a su yo más puro».
Quizás nuestra sociedad deba aprender de esta filosofía de vida para enfrentarse a enfermedades como la depresión crónica, que en España afecta a 4 millones de personas, un 10% de la población. En el mundo, según la Organización Mundial para la Salud (OMS) está 'enfermedad del alma' es la principal causa de discapacidad. «Las técnicas de meditación funcionan de manera más global en el cerebro y los fármacos son herramientas más localizadas y precisas», comenta irónicamente, el doctor Luis Pintor, neurólogo y psiquiatra.
Para la filosofía budista el camino a la felicidad, esta en ser uno consigno mismo, en la armonía con la naturaleza, en ser consciente de que las posesiones del ser humano también le poseen a él. Para lograr estos elevados estados de conciencia, propone un compendio de meditación y reflexiones filosóficas. Las técnicas meditativas proporcionan al practicante una estructura interna desde la que puede realizar múltiples ejercicios como : forjar un centro de equilibrio interno (donde no sea esclavo de sus emociones), parar el 'diálogo interno' de la mente o focalizar la atención de manera muy precisa, entre otras muchas cosas.
«Los tibetanos tienen un tremendo cuerpo de conocimiento espiritual. Una inmenso cuerpo de enseñanzas que guardaban en sus universidades monásticas Estas escrituras tratan sobre la estructura de la mente, la naturaleza de la consciencia, las causas del dolor. Un inmenso regalo para el ser humano el que la ciencia occidental apenas está empezando a comprender», explica Ramon Prats,profesor de budismo en la Universitat Pompeu Fabra.
En la sociedad occidental vivimos bajo un ritmo protoindustrial,en una 'esquizofrenia del chip'. Constantemente aparecen nuevos aparatos: móviles para mantenernos en contacto con la red las 24 horas del día, videojuegos para realizar matanzas virtuales o nuevas y potentes drogas de síntesis son algunas de las 'perlas' que se aparecen constantemente a ritmo frenético, en una sociedad en la que el acento de la felicidad está en lo efímero.
La tiranía de nuestros egos personales puede hacernos cegarnos ante la importancia que tienen las cosas sencillas, como la naturaleza o el amor. Unos valores que a menudo se eclipsan ante la gloria o la avaricia. Estas tendencias negativas del ser humano, tan dolorosas, pueden ser suprimidas mediante la tecnología mental.




«Si somos tan pragmáticos como pretendemos ser, ¿Por qué no empezamos por preguntarnos seriamente donde se encuentra nuestra verdadera felicidad ?» explica, Sogyal Rimponche, un monje vestido de Ralph Lauren que vive en el monasterio de Norbu Lingka en Lhasa ( capital del Tíbet).

Después de 8 siglos de desapego y trabajo en busca de los mecanismos ocultos de la mente, los monjes de este monasterio en la capital del Tíbet ya no pueden llevar sus túnicas por que el gobierno chino ha prohibido llevarlas a los practicantes dentro de los templos . Ahora, llevan camisetas 'de moda'.
Tenzin Rampa del templo de Sera, también en Lhasa, relata apenado que algunos monjes que son complacientes con los chinos reciben regalos del régimen, mientras los disidentes acaban en una celda durante años. «Ahora hay cárceles en todos los monasterios. Nuestra comunidad está dividida, monjes contra monjes, ahora cualquiera te puede denunciar por criticar al gobierno chino».
Desde el inicio de la ocupación china en el Tíbet (1960) han muerto un millón y medio de nativos. Como admite el propio Tenzin Gyatso, XIV Dalai Lama, la ocupación les ha echo salir de forzosamente de su encierro y difundir sus enseñanzas herméticas por todo el mundo como medio para preservarlas. Si bien, esta ha sido una manera de abrir los conocimientos a 'todos los públicos', Gyatso advierte de una cosa: la estructura de monasterios que había en el Tíbet, permitía a numerosos practicantes meditar en soledad durante años, con el fin de seguir investigando en los resortes de la tecnología mental y avanzar en el camino hacia la evolución de la psique humana.
Estos practicantes, los yoguis del Tíbet, están a punto de desaparecer , ya que la comunidad budista no tiene los suficientes recursos humanos para llevar a cabo estas practicas ascéticas. En monasterios como el de Shiagtse ( la tercera ciudad más grande del país) el número de monjes ha disminuido en un 90%.
Muchos académicos alaban los 'progresos' industriales y educativos que el gobierno chino efectúa en el país de las nieves. Como Ignacio Idoeta, uno de los expertos en el Tíbet más reconocidos de España , para quien no hay motivo de preocupación por el exterminio de la cultura tibetana porque “ La modernización del Tíbet es totalmente diferente de la de muchos otros países y regiones”.
Sin embargo, en muchos otros sitios del mundo, incluso en Estados Unidos y Europa, pueden verse fenómenos de este tipo: un grupo étnico y una cultura antiguos desaparecen o perecen a corto o mediano plazo, absorbidos por un grupo mayoritario que ostenta el poder e impone su ideología.
Para el tibetologo español , el país de las nieves ha logrado "un avance muy rápido y sorprendente en su modernización" y ha registrado "logros notables" desde los años cincuentas, en particular en los últimos años. La luz entre las sombras de la ocupación china ha sido el proceso de alfabetización que ha llevado a cabo entre la población tibetana y las reformas agrarias.
El día a día en el techo del mundo es una mezcla de factores antagónicos. Por una parte, la cultura y la etnia tibetana desaparecen gradualmente, al convertirse el Tíbet en parte de China. Por otra parte, el desarrollo industrial y económico, que aporta el gobierno de Beijing, mejora la calidad de vida material de los nativos.
La comunidad de seres humanos deberá decidir que prefiere, o un Tíbet desarrollado industrial mente, que se parezca a cualquier comunidad china, o un país de las nieves que constituya el último refugio del espíritu en nuestro mundo materialista.

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