miércoles, 25 de julio de 2012

Cuando la ilusión derrota a la adversidad

La historia de William Kamkawamba un adolescente de Malawi quien sin apenas recursos creó un molino para convertir la fuerza del viento en electricidad

Cuando la ilusión derrota a la adversidad se genera esperanza en el mundo. Esta es la sorprendente historia de una persona que usó su ingenio como lanza contra la adversidad de su ambiente ( vive en uno de los países más pobres del globo, Malawi). Sólo con la ayuda de un libro y herramientas recicladas de un vertedero, William Kamkwamba logró construir un molino de viento cuando era un adolescente de catorce años.

Siendo apenas un niño William no pudo seguir hiendo a la escuela. Sus padres no podían permitirse ese lujo,criando a cinco niños en Malawi. Sin embargo, el joven ardía en deseos de conocer más, de saber más. Así que visitaba regularmente la biblioteca de su antiguo colegio. Un día mientras buscaba un diccionario de Inglés-Chichewa encontró un libro que cambió su percepción de sus posibilidades "Using the energy" un viejo volumen de ciencias que explicaba como los molinos de viento pueden utilizarse para generar electricidad. Sólo el 2% de los habitantes de Malawi tienen electricidad. Sin dudarlo, William se puso manos a la obra. Si lo conseguía podrían crecer dos cosechas al año en lugar de una, crecerían las huertas y podrían cambiar radicalmente las condiciones de vida en su pueblo. " Un molino de viento significaba algo más que poder", escribió, "era la libertad".


No fue fácil. En un pueblo donde la única fuente de luz son las lámpares de queroseno, el sueño de William era quijotesco. El joven no podía permitirse ni si quiera las tuercas y tornillos necesarios para su molino. Con sólo un par de llaves a su disposición recogió desechos de diferentes vertederos para crear un eficiente dinamo de viento ¿ Cómo? Con tuberías de plástico, un bicicleta rota y un ventilador de tractor.

William logró crear un molino con capacidad para proveer de electricidad a su pequeña aldea, facilitando la instalación de bombillas y puntos de conexión para recargar los móviles. Con el tiempo, se corrió la voz y se convirtió en un héroe nacional. Escribió un libro "El niño que aprovechó el viento" y ahora estudia en la prestigiosa Academia de Liderazgo Sostenible de África, en Johanesburgo.

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