martes, 14 de enero de 2014

‘La vida secreta de Walter Mitty'



La vida secreta de Walter Mitty es una acertada analogía y crítica radical de una realidad que aprisiona y deprime a la mayoría de urbanitas y gentes del mundo occidental: la rutina. Esa tediosa coordinación de movimientos repetitivos, sensaciones idénticas y días grises que a todos nos ha aplanado alguna vez el alma. Pero, también, (y hay viene lo genial de la peli) propone un fuerte antídoto contra esa vida.  La historia es sencilla, pero genial a su manera. Narra la vida de Walter Mitty, interpretado por Ben Stiller, un personaje desgarbado y ausente que se lanza a la calle cada día con su maletín metálico, perdiéndose entre una marea de oficinistas idénticos,  para trabajar como editor de fotografías en la prestigiosa revista Life. 

Stiller da vida a un personaje que en su cascara parece el típico oficinista. Un buen tipo que bajo el peso de sus responsabilidades ha ido viendo como sus sueños se extinguían, como sus aspiraciones se marchitaban dando paso a una vida tediosa y triste. Para llenar esos vacios, W.Mitty utiliza la imaginación y viaja mentalmente desde su cubículo cada vez que puede. Esa tensión entra la aburrida vida que lleva y sus aspiraciones, sus sueños, es una buena analogía en la que casi todo el mundo puede verse representado. Pues bien, llega un día en que al sótano donde tienen marginado a  Mitty llega un carrete fotográfico incompleto: le falta un único e importantísimo negativo.


“Qué hacer se pregunta el bueno de Waltter” ya que su trabajo depende de esa instantánea. Paradójicamente, la fuerza del deber y la responsabilidad que le han mantenido anclado a una silla durante veinte años, le llevan a la determinación final, casi obsesiva de que debe encontrar esa pieza para poder realizar bien su tarea. Para ello, se embarca en una aventura por Groenlandia, Islandia y los Himalayas en busca del esquivo fotógrafo que le envío el material. Y, a partir de allí, comienza el viaje de Mitty que atraviesa los lugares más recónditos e inaccesibles del planeta en una aventura que para el espectador es un auténtico viaje visual. Parece que con cada pasito que da en esa ruta, adquiere más aplomo, su voz se hace más serena y se hace más persona. En, lo que me pareció una auténtica rebelión de lo cuotidiano. Un mandar a tomar por saco y lanzarse a la carretera para encontrarse a uno mismo. Pero, el desenlace de la película te deja con una interesante pregunta ¿Y, si lo que buscó durante miles de kilómetros, ya lo tenía antes de salir?.

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