jueves, 27 de marzo de 2014

Un par de amigos taiwaneses inventan bicis que incorporan impresoras 3D


Dos colegas de  Taiwan inventan un laboratorio móvil para convertir la basura en arte


Los inventores de este artilugio, Kamm Kai-yu y Matteo Chen, decidieron crear un instrumento que revertiera “la basura en arte” en un intento por “generar un cambio de consciencia” dentro de una sociedad que parece habituada a “desechar todo sin dar una segunda oportunidad a los productos”. El invento funciona así: la gente lleva los plásticos reciclables al chiringuito móvil que tienen este par de colegas taiwaneses, éstos convierten el plástico en tiras y finalmente en polvo, que utilizarán como “tinta” para su impresora 3D. Sus creadores dicen que pueden crear casi cualquier motivo decorativo o artístico con su laboratorio portátil, pero que lo más demandado por la gente son medallones y amuletos protectores.

Dos tipos, una idea y ganas de ponerse a currar para cambiar el mundo. Parece que poco más le ha echo falta a este par de trabajadores de una empresa de diseño taiwanesa para poner en marchar un proyecto que aspira a promover un cambio de percepción entre la gente de la isla asiática. “Queríamos hacer algo para acercar el reciclaje a la gente y para demostrarles que todo tiene un segundo uso, una segunda vida”, reconocen sus creadores. Para ellos, el verdadero motor del cambio no está en las grandes corporaciones sino en la gente de a pie, de la calle. “No teníamos más que nuestras dos manos y ganas de hacer algo interesante por nuestra comunidad, rematan al describir un producto con el que esperan demostrar a los demás que “la evolución tecnológica también es cosa de la gente corriente, no solo de los grandes proyectos de las multinacionales”.



El arte es basura decía un artista callejero de Barcelona en sus murales urbanos. A mí me parece que no, pero lo que sí es cierto es que la basura si puede convertirse en arte, y dejar de ser un estorbo para convertirse en algo positivo. Gracias a iniciativas como la de estos dos tipos que pululan por las calles de Taipei con su “laboratorio móvil” se puede generar un cambio de percepción en la gente para que pasemos de estar sentados sobre un montón de mierda a empezar a reaprovechar los materiales y a darles una larga vida útil.

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