domingo, 27 de abril de 2014

Jazz, whisky y antihéroes de los 80


La década de los 80 nos dejó una colección de héroes sombríos y taciturnos que echaban mano del frasco y de la pistola con agilidad y frecuencia

El cine de los ochenta fue un territorio campado por héroes oscuros que recorrían las calles nocturnas de unas megalópolis inundadas de drogas, delincuencia y mujeres fatales.Eran Personajes contradictorios y paradójicos que frecuentemente cruzaban la línea de lo legal para hacer su trabajo, como Charles Bronson cuando encarnaba un papel de justiciero o policía o Clint Eastwood en Harry el Sucio– un autentico cabronazo iba repartiendo caña indiscriminadamente con una Magnum que parecía diseñada para matar elefantes. Ronald Reagan estaba en la Casablanca (1981-1989),entre el neoliberalismo y sus recetas meritocráticas y los últimos estertores de la Guerra Fría, el país se sumía en una atmósfera marcial, donde la violencia extrema parecía justificada – si era para defender a los “buenos. Ese contexto creaba héroes noctámbulos y desdibujados que parecían fundirse con la ciudad por las noches, cuando iban a reposar en la sacrosanta barra americana del tugurio oscuro de turno. 


La mayoría de estas películas eran bastante malas–no me sorprendería que fueran el inicio de las pelis de serie B– aunque tenían su magia: el héroe tenía más matices que hoy en día;podía ser el típico poli alcoholizado a quien su mujer ha dejado o un personaje desastrado de gabán raído, pero siempre tenían un halo a gente real. Como el capitán de la poli, Stanley White, encarnado por Mickey Rourke, en The Year of The Dragon –incomprensiblemente traducida como Manhattan Surque se desliza entre las sombras de una fascinante y hermética Chinatown para aclarar un brutal asesinato de la mafia china. Hoy en día, todos los héroes parecen sobrenaturales, capaces de esquivar más balas que las que se disparan en una reyerta en Irak. Siempre están super niquel, afeitado perfecto y buena cuera. Sin embargo, los tipos duros de los 80 siempre eran problemáticos y andaban jodidos como el loco Max, interpretado por Mel Gibson, en  Mad Max 2, El guerrero de la Carretera; el macarra de Bruce Willis en Jungla de Cristal o Kurt Rusell en Golpe en la pequeña China. 

Eran otros tiempos: las drogas corrían por las calles de las grandes ciudades americanas y el ambiente urbano era un caos: mafia, chulos, carteristas... Quizá parte de la culpa fuera de la administración Reagan por instalar ese capitalismo tan salvaje en una sociedad que cada día se convertía en más esclava de sus modelos de éxito. ¿ Qué tipo de héroe tenía que salir de esa sociedad? Alguien tosco, herido, con sus muescas en el alma que cada noche se tuviera que tomar sus tragos en alguna barra oscura para olvidar la oscuridad que le envuelve.



Lucas Balcázar

1 comentario:

  1. Muy buen artículo, un resumen perfecto de los antihéroes ochenteros ;)
    Aunque el inicio de las películas denominadas Serie B se remonta a los años 30 y 40.

    Saludos

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