miércoles, 8 de octubre de 2014

La última tatuadora kalinga

 Aunque es una historia de sobra conocida en los medios anglosajones, y mucho en España gracias al equipo de Buscandohistorias, me hace ilusión reflotar, en este espacio, el relato de la singular vida de Whang Od. Ella es la última tatuadora de la tribu kalinga, quienes utilizaban los tatuajes como una forma de lenguaje para explicar  la historia de cada miembro de su grupo.


Wang Od, preparando la mezcla para la tinta. Siempre me ha recordado a una versión filipina y auténtica de Keith Richards.



Su historia es única e irrepetible: es el último eslabón de los tatuadores kalinga, un rol dentro de su tribu, que según los historiadores tiene milenios de antigüedad. En su lengua, se la conoce con respeto como Mambabatok (una artista tradicional del tatuaje kalinga), y durante generaciones ha sido la encargada de representar, con tinta bajo la piel, las historias de cada uno de sus vecinos. Esos dibujos narran historias de muerte, amor y leyendas perdidas en la exuberante vegetación que rodea su aldea, Buscalan, un lugar perdido y aislado en la isla de Luzón (Filipinas). Las narraciones pictóricas más comunes en la tribu, hablan sobre la guerra y la supervivencia en un entorno hostil, asilado durante milenios, que raramente recibe visitantes debido a su inaccesible localización.



Vista desde la aldea de Whang Od. Una fotografía del equipo de Buscandohistorias, enmarcada en un documental fotográfico de gran calidad, que sin duda te parecerá bastante más interesante que este artículo. 

 
”Si no tienes un tatuaje no eres un verdadero guerrero”, le dijo una vez Whang Od al equipo de Buscandohistorias cuando éstos decidieron recorrer los angostos caminos, entre montañas y arrozales, que llevan a la aldea de esta anciana de 92 años. A pesar de su edad, parece una tipa dura, quien no vacila en explicar que los guerreros debían mostrar la cabeza de sus enemigos para ser dignos de tener el recordatorio de la victoria en la piel. Sí así lo hacían, entonces ella, les tatuaba un águila, símbolo de los guerreros. Ahora, obviamente, la vida ya no va por esos derroteros, y esta tatuadora, que parece sacada de una banda de moteros, cambia sus diseños en la piel por dinero para poder mejorar la calidad de vida de su aislada comunidad.

He ahí el 'garfio' que utiliza la vieja Whang Od para sus precisos diseños.
 
Para hacer los tatuajes, utiliza una aguja de espina, engarzada en una rama de calamasi, la lima filipina, que va unida a un fino palo de Bambú y ¡TAC!¡TAC!¡TAC! Va abriéndose paso por las capas de la epidermis, y derramando la tinta echa a base de carbón, patata dulce y agua. Así, entrelaza motivos en la piel de sus clientes, que forman las figuras icónicas de animales, cuyo significado en clave es un mensaje sobre la vida del tatuado, que le acompañará de por vida.

   Whang Od, con noventa y pico años, y con todavía mucha caña en el body.




Esta historia nos llegó a través del equipo de Buscandohistorias que se desplazó hasta la aldea de Whang Od y creo excelentes documentales sobre el viaje, que puedes ver en su web.

Recuerda que si quieres estar al día de nuestras historias nos puedes seguir en Faceebok y en Twitter. 


Si te ha gustado la historia de esta roquera filipina, no puedes perderte:





No hay comentarios:

Publicar un comentario