miércoles, 15 de octubre de 2014

Tras la huella del oro de los nazis


En los últimos compases de la II Guerra Mundial, los nazis se dedicaron a crear depósitos secretos por todo centroeuropa en los que esconder las más 5.5 millones de de toneladas de oro contabilizadas que robaron al pueblo judío y a los países que ocuparon. 




Cuando las tropas de los aliados cercaban Berlín, y Alemania estaba al borde del colapso, los nazis empezaron a esconder sus tesoros, con la esperanza de reflotarlos cuando el conflicto hubiera acabado. Uno de los sitios escogidos, fue el lago Toplitz (en el sur de Austria), en el que en una noche de abril de 1945, los campesinos fueron sacados de sus camas por los oficiales del servicio secreto nazi (las terribles SS) y les obligaron a descargar cientos de cajas en las orillas del lago. Al día siguiente habían desaparecido. Algo más de diez años después, en 1959, un equipo financiado por la revista Stern logró recuperar del fondo del lago 72 millones de libras esterlinas falsificadas que estaban ocultas en cajas, y una maquina de imprenta. Esas divisas fraudulentas formaban parte de una operación secreta de falsificación llamada Operación Benhard, que había sido puesta en marcha por Aldof Hitler. 

   Los tesoros robados por los Nazis fueron desperdigados por todo el globo. 

En la frontera entre Alemania y República Checa, también, se encontró otro de los escondrijos en el que los nazis ocultaron los beneficios de sus fechorías. Se trata de un depósito con ¡dos toneladas de oro! Qué se encontraron dentro de una cueva de la localidad sajona de Deutscheudorf. Pero, sin duda una de las pistas más estrambóticas y estudiadas para encontrar el grueso del tesoro de los nazis, es la leyenda, según la cual Martin Borman, el secretario personal de Hitler anotó en la partitura de la Marcha Impromptu unas letras, figuras y runas que codificaban el lugar donde se habrían ocultado la mayor parte de los bienes robados por los nazis y sus objetos más preciados. 

 La partitura donde supuestamente está criptografiada la localización de la cámara secreta donde los nazis escondieron la mayor parte de sus tesoros.

La partitura, que supuestamente contendría las claves de donde se hallaban los tesoros, acabó décadas después en manos de un periodista holandés Jarl Hammer Kaatee, que la publicó el año pasado en Internet, cansado de tratar de resolver el código sin éxito. Al enterarse de la historia, Leon Giesen, un cineasta también holandés, se puso manos a la obra para intentar resolver el supuesto código. Hace poco más de un año, anunció que había resuelto el misterio y que en su opinión, una frase añadida en la que se lee ''Who Matthias die Saiten Streichelt'' ("donde Matthias acariciaba las cuerdas"), alude al pueblo donde vivía el famoso luthier Matthias Klotz. Con esa pista como premisa, el cineasta holandés cree que otra frase añadida Enden der Tanz" (finaliza la danza") hace referencia al diagrama de las vías del tren que atravesaban la ciudad durante los años 40, y que el tesoro se encuentra donde finalizan éstas. 

Con contenidos de Infobae y el Confidencial

Recuerda que puedes seguir nuestras vueltas al globo desde nuestro Facebook o Twitter

No hay comentarios:

Publicar un comentario