miércoles, 19 de noviembre de 2014

Un nuevo hogar para la humanidad, Interstellar


Imagina que la Tierra se vuelve estéril y que la humanidad se encuentra cerca de morir de hambre. Entonces, escuchas la voz estentórea de Michael Caine, citando lo mejor del poeta galés Dylan Thomas. ''No entres dócilmente en esa buena noche […] Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz''. Y  de pronto, la galaxia se despliega; los agujeros negros muestran sus secretos y la raza humana se juega sus supervivencia, tanto contra los peligros de fuera, como contra ella misma.

                                  Anne Hattaway, bastante profesional de astronauta en la Endurance.




Así de intenso y colosal empieza lo nuevo de Christopher Nolan. Un película que consigue fusionar el grandilocuente y sideral marco donde transcurre la historia con una trama muy emotiva, que en ocasiones es un poco facilona y lacrimosa, pero que en definitiva consigue meterte bien en el pellejo de una sociedad que está condenada a desaparecer.

El viejo Mathew McConaughey interpreta a un piloto quemado y reconvertido en granjero, que encontrará, junto a su hija, el escondite de una misión secreta de la NASA para aprovechar un agujero de gusano que ha sido puesto allí por una entidad desconocida y puede guiar a la humanidad hasta nuevas tierras. A partir de allí, nos encontramos con un gran film de aventuras, no tan centrado en la metafísica como obras cumbres de la Ciencia Ficción cinematográfica al estilo de 2001 Odisea en el espacio o Gravity, sino más bien en el simbolismo cristiano y la recurrente chanza entre los individuos versus la colectividad. Aunque, no deja de ser por ello una peli que te hará plantearte seriamente muchas cuestiones trascendentales. 

   Así pintan en Interstellar a un agujero de gusano visto desde cerquita.

Adelantamos que los amantes del cosmos fliparán con algunas escenas, como la que describe el interior de un agujero negro o los planetas potencialmente habitables a los que se dirige la misión Lázaro. En una cinta que el astrofísico, escritor y divulgador científico Neil deGrasse Tyson ha descrito como ''una de las obras cinematográficas más verídicas a nivel científico que se hayan hecho''. Y, no es para menos: las escenas astrales que reproduce la cinta son verdaderamente sobrecogedoras y consiguen transmitir, de manera heladora, la soledad del cosmos y el papel microscópico del ser humano en él .

Se ha dicho sobre ella, que ''no está basada en pasados hechos reales, pero si en posibles sucesos futuros'' y es muy interesante ver como describe de manera bastante fidedigna los comportamientos que podríamos tener ante tal debacle. Están los que no quieren creerse lo que pasa y se siguen aferrando a lo que tienen; los que deciden sacrificar a gran parte de la humanidad para que la especie siga adelante cueste lo que cueste y los que intentan encontrar una manera de salvarlo todo.

Es en  la soledad más pétrea del espacio intergaláctico donde Nolan nos propone que la fuerza más potente que puede guiar al ser humano, en su viaje a través de los confines de la evolución, es el afecto que no tenemos los unos por los otros. En Interstellar, verdaderamente, es una energía que consigue atravesar dimensiones.

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