miércoles, 3 de diciembre de 2014

Fueron a por el jade y se toparon con la heroína


Llevados por la insaciable demanda de la emergente clase media china, la industria del jade de Birmania está en pleno auge y debería estar ayudando a la economía nacional, una de las más pobres del mundo, a alcanzar cuotas de prosperidad nunca vistas. Pero no es así: muchas de las ganancias que genera este prospero comercio, acaban dilapidadas en los puestecillos de venta de heroína que se arremolinan entorno a las minas en la zona norte del país, en las montañas del estado de Kachin. En lo que parece un acuerdo entre las élites militares del país y los comerciantes chinos para tener mano de obra a bajo precio y reinvertir las ganancias de las minas en lucrativos negocios.

   Mineros birmanos desenterrando el 'oro' verde de las entrañas de la tierra. 


''En cada casa, hay un adicto'', cuenta Gareng Bang Aung, un consumidor local de heroína. Los occidentales tienen prohibido entrar en las minas y en los poblados cercanos. El gobierno birmano dice que son unas áreas cerradas a causa de las luchas esporádicas entre las guerrillas que operan en esa zona, pero los activistas pro derechos humanos sospechan que su propósito es esconder el tinglado de tráfico de jade y heroína que hay en estos asentamientos.

Durante décadas, no había mucha heroína corriendo por el estado de Karachin. La aparición del tráfico de jade, lo cambió todo, trayendo el mercado de las drogas a un miles de trabajadores de la región quienes llegan a las minas, buscando escapar de la pobreza. 

   Heroína, pobreza, piedras valiosas y comerciantes chinos: un cóctel mortal.

 
Ze Hkaung Lazum, de 27 años, cree que las minas son una trampa mortal. La heroína, dice, se vende en puestecillos de Bambú ''como los vegetales en un supermercado'' por precios que oscilan entre los 4 y 8 dólares la dosis. Algunos mineros, como Bum Hkrang de 24 años y convaleciente de su adicción, dice que necesitan drogarse para soportar este estresante trabajo; otros simplemente dicen que se engancharon por que la droga está muy disponible y se acepta el jade como pago.

Activistas del estado de Kachin calculan que la mayoría de jóvenes de la región son adictos a la heroína; en un dato que amplia la Organización Mundial de la Salud, elevando hasta un 30 por ciento los infectados por Sida entre aquellos trabajadores que toman la droga por vía intravenosa.

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