sábado, 30 de mayo de 2015

El 'holomodor' ucraniano o el genocidio vía hambruna

Desencriptar los hilos de la guerra civil ucraniana exige revisar una de las etapas más sangrientas de la Unión Soviética: el Holodomor (literalmente, muerte por hambre). Una hambruna forzada que impuso el gobierno de Josef Stalin, entre 1932 y 1933, y que mató de 6 a 10 millones de ucranianos. Un genocidio que convirtió al llamado ''granero de Europa'' en una tierra sesgada por la muerte y que reconfiguró el mapa étnico de las regiones que, ahora, son el centro de la guerra.





Para entender por qué las regiones de Doneskt y Lughansk hay una población que en su mayoría se siente 'rusa' hay que remontarse a los años 30 del pasado siglo. Hay que remontarse al Holomodor, que es como se conoce en ucraniano a la terrible hambruna provocada que acabó con ¼ de la población del país eslavo. Y que fue diseñada por Stalin para mermar al pueblo ucraniano y que provocó que las actuales regiones separatistas recibieran un gran número de inmigrantes rusos.


La libertad nunca acabó de llegar
Ucrania había sido parte del Imperio ruso desde el siglo XVIII (por asimilación). Y con la caída de los zares y el auge del comunismo en 1917, se autodeclaró independiente, con el apoyo de numerosos países. E, incluso, con el beneplácito de la nueva URSS. Pero, una vez que Lenin tomó plena posesión de su puesto como dirigente de la Unión Soviética, se dio cuenta del 'error' que había cometido y ordenó al ejército rojo, ''retomar Ucrania bajo cualquier precio y bajo cualquier medio''.

Lenin había pasado por alto que las principales ciudades rusas no sobrevivirán sin el grano que se producía en las fértiles laderas ucranianas. Una vez en el poder, declaró una guerra a la recién independizada nación, que duraría cuatro años. Y que masacraría al pueblo ucraniano, ya que tuvo que lidiar con el ejército rojo; con los restos del ejército blanco de los zares, que intentaba recuperar Rusia; y con tropas alemanas y polacas que querían ocupar zonas occidentales del país.

El resultado de la guerra se decantó por el lado de la URSS y una oleada de resentimiento atravesó a la derrotada sociedad ucraniana. Un sentimiento que se acentuó cuando Josef Stalin alcanzó el poder de la Unión Soviética en 1924 y tomó la decisión de aplastar cualquier atisbo de esa resistencia que comenzaba a generar un renacimiento del sentimiento nacionalista ucraniano. Y para ello, experimentó con el hambre como arma para doblegar el espíritu combativo del pueblo ucraniano.

     Mural conmemorativo del Holodomor, pintado en un viejo edificio de Kiev.


Víctimas y cabezas de turco
La primera hambruna comenzó poco después de la guerra. Y surgió como consecuencia del conflicto, una sequía prolongada y las políticas de colectivización acelerada que implantó Lenin. Murieron de 1.5 a 2 millones de campesinos. Lenin admitió su error y cambió de políticas: permitió a los campesinos volver a comercializar el grano y la colectivización se volvió gradual. Sin embargo, pocos años después (en 1924), Stalin subiría al poder y comenzó el verdadero Holomodor.

En 1928, Stalin enciende la maquinaria para convertir la URSS en el 'país total'. Para ello, decide aplastar el nacionalismo ucraniano. Comienza la represión contra la iglesia y los intelectuales ucranianos. Se arresta, fusila o deporta a Siberia, a miles de líderes religiosos y académicos, científicos, artístas y poetas. Además, se empieza a favorecer la inmigración de colonos desde las provincias de Moscú y sus alrededores, con el fín de ir disipando la identidad social ucraniana.

Ya en 1930, Stalin decide alimentar la rugiente maquinaria soviética con la, casi integra, producción agropecuaria de naciones 'rebeldes' como Kazajistán o Ucrania. Para ello, los impuestos se aumentan exageradamente a los campesinos, obligándoles a trabajar en las granjas colectivas donde eran tres veces menores. Dos años después, se culpa a los agricultores ucranianos de la falta de trigo en las ciudades, a pesar de que los mercados internacionales estaban abarrotados de trigo ucraniano.

    
Dos páginas del cómic 'Cuadernos ucranianos', del dibujante Igort Tuveri.


El terrible 'Holodomor': uno de los peores genocidios de la historia
Para socavar el nacionalismo ucraniano, el Comité Central del Partido Comunista soviético impedía el abastecimiento de productos alimenticios a Ucrania. Se condenaba a penas de entre 10 años y fusilamiento a quien vendiera o obtuviera pan en las regiones que no habían cumplido con sus cuotas de entrega de grano. Eso, en una nación que producía más de un tercio del trigo que se consumía en TODA la Unión Soviética. Y que no podía alimentarse del grano que producía.

A principios de 1933, se levantaron perímetros militares de la policía soviética (GPU) y el ejército rojo en torno a todas las ciudades de Ucrania. Los campesinos no podían entrar en las ciudades, ni la comida podía distribuirse. Todo el que se acercaba a las zonas de seguridad podía ser disparado o ametrallado. El hambre empezó extenderse como la pólvora entre los menos pudientes, y miles de personas empezaron a morir de inanición y de enfermedades derivadas de la desnutrición.

En la primavera de ese mismo año, el Holodomor llega a su punto culminante: mueren 25 personas por día y 17 seres humanos por minuto. La pérdida de vidas a causa de agotamiento físico total, del tifus, de envenenamientos gastro-intestinales, canibalismo, represiones y suicidios, se cifra en 8 millones de personas. La gente caía como moscas en las calles y los más desesperados rajaban los cadáveres para comerse sus hígados. Un cuarto de la población ucraniana perecería de 'hambre'. 

     Homenaje a las víticimas del Holodomor en Kiev.

  


El silencio sepulcral de la comunidad internacional
La gran mayoría de los jefes de Estado conocían las condiciones y el alcance del hambre en Ucrania. Los circulos políticos y empresariales extranjeros observaban en silencio el desarrollo de la tragedia. Pero, durante años, el Holodomor fue motivo de silencio sepulcral por parte de la Unión Soviética y casi todos los países del mundo. Únicamente, al caer la URSS, numerosas naciones y un gran número de historiadores empezaron a reconocer el Holodomor como un genocidio.

Tras obtener su independencia, Ucrania calificó el Holodomor como un exterminio basado en un odio xenófobo y en su deseo de ser independientes. Pero, la verdad es que otras naciones como Kazajistán o Ingsetía experimentaron masacres similares. A pesar de que, si es cierto es que todos estos 'estados' compartían un fuerte deseo de independencia. Aunque, quizás, la explicación se encuentre en que fueron utilizados por Stalin para justificar sus fallidas políticas económicas.

El Holodomor acabó con apróximadamente ocho millones de personas y convirtió Ucrania en un país desolado, que fue recibiendo una masiva inmigración rusa para recuperar su funcionamiento como nación. Las regiones fronterizas con Rusia, como Doneskt o Lughansk, fueron quienes más inmigrados recibieron. Por eso, ahora la mayoría de gente de esas poblaciones se siente 'ruso' y votan a favor de la independencia. Sería raro que fuera de otra manera, dado sus orígenes. 





     Mapa de las regiones más afectadas por el Holodomor.
 

Si te ha gustado, puede que también te interese:
Mimodrama en el expreso a Kiev 
La invasión del Tíbet, una pérdida irrecuperable para el conjunto de la humanidad 
8 retos que la Humanidad tendrá que afrontar en este siglo
Ukraine's Mad Max militias: 'civiles' y señores de la guerra  
Guerra fría 2.0: los grandes 'glaciares' vuelven a chocar

No hay comentarios:

Publicar un comentario