viernes, 6 de noviembre de 2015

El escuadrón bomba de GoPro


Imagina que tu día a día en la oficina fuera deslizarte con un traje de 'ardilla' a 200 km/h entre montañas, saltar con el paracaidas en una mano desde acantilados infernales. O surfear entre las nubes de la estratosfera. Ese es el caso del escuadrón bomba de GoPro. Unos tipos que daban saltos imposibles desde los lugares remotos y espectaculares del globo, y que ahora han pasado a formar una división ninja para la conocida marca de cámaras estadounidense. Su trabajo es pura adrenalina.




Este equipo de camarografos del firmamento está formado por cuatro amigos (Neil Amonson, JT Holmes, Marshall Miller y Jesse Hall). Juntos son conocidos como ''El escuadrón bomba de GoPro''. Desde 2008, se ganan la vida grabando sus peligrosas hazañas, tales como recorrer los glaciares de Alaska en parapente y esquíes (girando en increíbles acrobacias), hacer salto base desde ajustadíssimos escenarios. O, ¡tirarse desde un acantilado con un paraguas como medio de frenado!

Todoempezó como un hobby entre amigos: ahorraban dinero para hacer paracaidismo, parapente y salto base alrededor del mundo. Cuando, a uno de ellos, Miller, se le ocurrió la idea de llevar una cámara GoPro encima para grabar sus peripecias. Y luego, venderle el material a esta empresa de cámaras estadounidense. Funcionó. GoPro aceptó su desafío y les puso en nómina. Todo el grupo pudo dejar sus trabajos y ganarse bien la vida, realizando saltos a través a lo largo del mundo. 


      
        Sin duda, el suyo es uno de los trabajos más excitantes que existen.

''Estaríamos soñando con esto, si no lo estuviéramos haciendo ahora. Ha sido grandioso poder convertir en un trabajo aquello que más nos gusta. Y encima nos permite ganarnos bien la vida. Es espectacular'', reconocía el portavoz del grupo, Marshall Miller. ''Nuestro éxito se debe a que fuimos desarrollando un proyecto basado en aquello que amábamos, sin pensar en retribuciones económicas''. Esa actitud, según reconoce el portavoz del grupo, fue la que les empujo a pelear sin descanso para encontrar los mejores saltos.

De echo, antes de dedicarse a dar saltos alrededor del mundo algunos de ellos pasaban apuros para llegar a fin de mes. El portavoz, Miller, era agente inmobiliario, ''No me apasionaba mi trabajo'', relata. ''Era algo que hacía para sobrevivir. Porque tenía la obligación de ello''. ''Pero, — añade— en la vida hay que vivir con pasión. Es el gran concepto al que todos deberíamos aspirar. Y yo no lo hacia. Ahora voy a trabajar lleno de emoción y ganas''.


Esquiaron por los glaciares de Alaska pertrechados de paracaídas.

Otro de los integrantes del equipo, Amonson, es un veterano de guerra que luchó en los conflictos de Afganistán e Irak. No se adaptó muy bien a la vuelta, y tuvo muchos trabajos diferentes. ''Mi vida era muy difícil hasta que dí con este trabajo, que me ha permitido recuperar mi propia juventud'', explica el ex-combatiente. ''Echaba de menos la emoción limpia y fresca que te proporciona superarte a tí mismo haciendo deportes extremos. Es como volver a nacer'', asegura Amonson.

Antes de cada salto, el equipo se pertrecha con espectaculares trajes aerodinámicos que les permitirán adoptar diferentes (y mortales) posturas en sus viajes por el éter. El más conocido es el llamado Wingsuit (literalmente ''traje de ala''). Este equipo imita la fisonomía de la ardilla voladora y consigue atrapar el viento con mayor precisión que un paracaídas. Gracias a ello, permite a sus porteadores hacer saltos desde gran altura y desplazarse planeando durante numerosos kilómetros.

El ''más cerca todavía'' se está convirtiendo en el máximo desafío.


Otro de los integrantes del equipo, Amonson, es un veterano de guerra que luchó en los conflictos de Afganistán e Irak. No se adaptó muy bien a la vuelta, y tuvo muchos trabajos diferentes. ''Mi vida era muy difícil hasta que dí con este trabajo, que me ha permitido recuperar mi propia juventud'', explica el ex-combatiente. ''Echaba de menos la emoción limpia y fresca que te proporciona superarte a tí mismo haciendo deportes extremos. Es como volver a nacer'', asegura Amonson.

Antes de cada salto, el equipo se pertrecha con espectaculares trajes aerodinámicos que les permetirán adoptar diferentes (y mortales) posturas en sus viajes por el éter. El más conocido es el llamado Wingsuit (literalmente ''traje de ala''). Este equipo imita la fisonomía de la ardilla voladora y consigue atrapar el viento con mayor precisión que un paracaídas. Gracias a ello, permite a sus porteadores hacer saltos desde gran altura y desplazarse planeando durante númerosos kilómetros.


    
               Sus saltos son los más arriesgados y los más precisos.     

El equipo del escuadrón suicida de GoPro aprovecha esta tecnología de 'vuelo' para realizar saltos desde vehículos aéreos, acantilados o, incluso, rascacielos. Se lanzan al vacio, pertrechados de estos trajes (que simulan las membranas voladoras de una ardilla) con la única compañía de un paracaídas y diversas grandas de mano. Éstas últimas, se las atan a los tobillos para marcar su rumbo en su salvaje e incendiario descenso. El objetivo último: pasar lo más cerca posible de las crestas rocosas.

Si te ha gustado puede que también te interese:
-Los 'sherpas' que saltaron desde la cima del mundo 
-Profetas del neón: los mesías del siglo XXI
-Viaja barato a Doneskt con Ryanair desde solo 3.409 euros 
-Mimodrama en el expreso a Kiev
-Si quieres viajar en el tiempo, vete a Kiev

No hay comentarios:

Publicar un comentario