sábado, 13 de febrero de 2016

Así sería tu vida en la República Pirata de New Providence


Imagina un lugar en la historia donde los hombres y las mujeres sólo se guiaban por las riquezas que podían conquistar a punta de espada. Un lugar de arenas blancas y aguas cristalinas donde las estructuras del viejo mundo se astillaban ante los arrecifes de una nación de piratas y bandoleros. Así, era la República Pirata de New Providence: una nación compuesta por hordas de bucaneros, unidos bajo la bandera del oro y la libertad que esquilmaron de las entrañas del 'viejo mundo'.





De vivir en esta sociedad utópico-corsaria, que se prolongó de 1713 a 1721, hubieras tenido ventajas significativas con las que no contamos hoy en día: una parte del botín, voto para todas las decisiones, fuertes incentivos a la meritocrácia. Y libertad. Mucha libertad. De aquella que sólo se obtiene cuando los seres humanos son los capitanes de su propio destino y los magistrados de su fe. Bienvenido a la que podría haber sido tu vida en uno de los pasajes más emocionantes de la historia.

Vivirías bajo un código de amplias libertades

La República Pirata, término corsario que se creé podría provenir del griego peiratés (“el que busca la fortuna en la aventura”), proporcionaba grandes libertades a sus ciudadanos. Según su código de conducta, cada cual era el amo absoluto del botín que conseguía, pero la tierra y los barcos eran de todos. No había trabajos gratuitos (leáse becariado), ni impuestos, ni código penal. No se debía obediencia a ningún estado, y la hermandad se ocupaba económicamente de los piratas heridos. 

Las controversias eran dirimidas por un consejo de 'ancianos' piratas. La mayor ocupación en la isla era, lógicamente, la de filibustero. Para entrar a formar parte de este importante sector productivo, deberías firmar una carta de adhesión. O lo que es lo mismo: prestar juramento para con el código del barco; mientras sostienes en una mano una botella de ron, y en la otra una Biblia (o hacha de mano). Después de eso, ya sería parte de la tripulación, sólo pudiendo salir, al abonar 1.000 libras.

   
      La bandera de la calavera, en sus orígenes, representaba al estado pirata.

¿Ventajas de la legislación de la República Pirata? Promoción muy activa de la meritocrácia; nula presión fiscal; libertad de culto; y subsidio en caso de amputación y/o enfermedad.

¿Desventajas del código pirata? Garantías de cumplimiento cambiantes; concentración de poderes (legislativo, judicial, ejecutivo) y posible falta de respaldo social a las normas. 

Ya no tendrías que preocuparte de tu condición social
 
Como inquilino anacrónico de la República Pirata de Nassau, trascenderías las barreras estamentales y de posición social. Hoy, no resulta muy novedoso, pero en el siglo XVIII significaba que podrías casarte con quien quisieras, entre otras cosas. Y no sólo eso, el estado pirata tenía sus puertas abiertas a las mujeres de la época. Dos de sus más letales ciudadanas, Anne Bonny y Mary Read, juraron lealtad a la bandera de negra para escapar del yugo patriarcal de la vieja Europa. 



     En Europa era prácticamente imposible trascender de las barreras de clase y género.
   
¿Entonces no necesitaría un permiso de residencia? Nada de eso. La República Pirata de Nassau estaba abierta a todo el mundo que tuviera una moral flexible y habilidades de 'supervivencia'.  Sus padres fueron piratas legales (corsarios) franceses e ingleses que atracaban los barcos españoles durante la Guerra de Sucesión Española. Con la llegada de la paz entre imperios, (Paz de Utrech), los corsarios fueron repudiados por la civilización y abrieron sus puertas a todo tipo de actividades y nuevos venidos.

¿Ventajas para el inmigrante? Ron, tabaco y juergas de primera calidad; posibilidad de enriquecimiento ilimitado; y en el caso de ser esclavo, también de libertad (aunque no siempre).

¿Desventajas para los recién llegados? Corta esperanza de vida; posibilidades altas de acabar ahorcado; mercado laboral convulso y dificultad de retorno en caso de expectativas no cumplidas.

Mercado de la vivienda muy asequible: facilidad para obtener un hogar 

Uno de los problemas del mercado de la vivienda durante el siglo XVIII en Europa era el hacinamiento. Las ciudades se encontraban desbordadas de habitantes, y estos tenían que sobrevivir apretujándose en viviendas muy limitadas. La República Pirata ofrecía tierras fértiles y atardeceres dorados. Sus 4.000 habitantes no podían abarcar todo el territorio de la isla-capital (Nueva Providencia) o de las centenares de pequeñas ínsulas que regaban el mar caribeño de las Antillas.


    El territorio pirata abarca cientos de islas en los archipiélagos de las Antillas.

Sin embargo, (y es un pero importante), para establecerte en una de estas bellas islas caribeñas, deberías poner cuidado en no escoger una habitada por caníbales. Sí, DEVORADORES DE HUMANOS. De hecho, la palabra caníbal proviene del término ''cariba'' o ''caniba'' de la tribu de los tahaínos. Para ellos, significaba ''enemigo'' mientras que los exploradores del viejo mundo la adoptaron para referirse a los comedores de carne humana que poblaban algunas de estas islas. Esos, sí eran unos vecinos molestos.
 
¿Ventajas de estas posibles viviendas plurifamiliares en el Caribe? Perfectas para los aventureros; para la vida en lo 'salvaje'; e ideal para solitarios, también.

¿'Handicaps' de este nuevo estilo de vida? El tema de los canibales, desde luego; enfermedades y fiebres potencialmente mortales; alimañanas muy pozoñosas y sensación de aislamiento.

Ganarias un MONTÓN de pasta

La arquitectura financiera del estado de Nueva Providencia te permitiría encontrar trabajo con suma rapidez y buen margen de beneficio. Para amantes del riesgo y la alta volatilidad, la piratería: el sector productivo por excelencia de estas islas. Un oficio que consistía en desvalijar los barcos mercantes que navegaban por la llamada área del comercio triangular (entre Europa, África y América). Pero, además de piratas, había sitio para: pescadores, estribadores, posaderos...

 

   Todavía hay numerosas leyendas de tesoros escondidos que no han visto la luz.

Gran parte del éxito comercial de la República Pirata de Nueva Providencia estaba en el contrabando de material robado. Los mercaderes de Nassau (la capital) ejercían como blanqueadores de los bienes repartidos en alta mar. Y los recolocaban en los mercados de todas las Antillas Tabaco para las Barbados, caña de azúcar para Virginia o café para el nuevo mundo, eran algunas de las primeras operaciones que cimentó el destino de su nombre actual: las Islas Bahamas.

¿Rentabilidad de la vida en las Islas de Nueva Providencia?
Podrías ganar mucho dinero en poco tiempo. Los piratas no tenían un salario fijo, pero si una participación del botín, y la posibilidad de consensuar los objetivos entre toda la tripulación.

¿Ventajas de estas posibles viviendas plurifamiliares en el Caribe?
El problema del trabajo de filibustero era la corta esperanza de vida. Aunque, siempre podrías traspasar tu legado, ocultándolo y cifrando su paradero en un trozo de piel de cabra.

Escaparías de doctrinas religiosas basadas en el autoflagelamiento 

Sí. Oh yeah. Puede que en la República Pirata la muerte te atrapara temprano; que las amputaciones a golpe de machete y botella de ron, fueran moneda común. Que todo pendiera de un hilo. Pero, parece un precio barato para escapar por un Europa enclaustrada en el puritanismo y los últimos estertores del la Inquisición. Definitivamente, en esta República de ultramar podrías empaparte (e incluso ahogarte) en tus propios valores, no en las de unos enmohecidos carcañoles eclesiásticos.


   ¿Compensaba salir de la fanática religiosidad europea? Más que posiblemente.

Hubieras sido, así, el capitán de tu propia moral. Y el de tus propios valores. En un mundo esclavizado mentalmente por los designios de unas élites eclesiásticas, que andaban atrapadas en descabelladas herejías sobre la naturaleza trinitaria del Espíritu Santo. ¿La contrapartida? Playas caribeña, licores a granel, sexo sin biblias de por medio, y las más absoluta libertad para escoger tus propios valores. En resumidas cuentas: la antítesis de la vida bajo la cruz de la antigua Europa.
 
¿Puntos a favor de la catadura moral de este estado?
Buena acogida a los amantes de la barrica; libertad sexual y de culto; emancipación de la etiqueta.

¿Aristas socio-culturales de esta sociedad bucanera?
Conciudadanos potencialmente nucleares; falta de coerción legal; moral volátil y cambiante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario