martes, 9 de febrero de 2016

¿Cómo debería configurarse el espacio público?


El célebre arquitecto Fumihiko Maki solía definir el espacio público como: "Una experiencia espacial significativa compartida por un número importante de personas". La verdad, es que en el mundo actual (y con la llegada de la sociedad de la información) cada vez se difuminan más sus fronteras. Y hasta su propio concepto se encuentra en un proceso de reformulación perpetuo. Pero, ¿qué es lo que entendemos cuándo hablamos de espació público? ¿Cómo debería configurarse?



El espacio público debería entenderse como el vacío entre construcciones, donde la propiedad privada no se concibe, y donde, utópicamente, todas las personas podrían sentirse libres de actuar y circular sin restricciones. El diseño de estos espacios tendría sentido, en el momento que se entiendan como un proceso de participación ciudadana, en los que se debatan, valoren y finalmente se consensúen actividades que allí van a llevarse a cabo. Éstas se plasman, en forma de proyecto, por medio de un profesional que acompaña todo el proceso.  

El proceso de diseño acaba asimilándose al de una composición pictórica que poco tiene que ver con los vecinos. Ya sea por desconocimiento, o por propia voluntad, este diseño termina coartando la libertad de los usuarios y encorsetando las actividades que podrían darse. Por medio de la elección del mobiliario y su colocación, la disposición de la vegetación, el uso de pavimento...

Cuando el proceso es colectivo, el resultado deja de ser un lugar artificial; plasma la diversidad de personas que lo habitan, sus encuentros y desencuentros, las problemáticas colectivas e individuales y contribuye a la naturalidad de la vida en sociedad. En la actualidad ya son muchos los que reclaman la recuperación del espacio público para la gente, para aquellos que lo utilizamos.
   
La plataforma cívica Fem Plaça denuncia la falta de espacio público en Barcelona.

En el "El Forat de la Vergonya", los vecinos se movilizaron frente un proyecto urbanístico que proponía un aparcamiento para turistas en la plaza. Recuperaron el lugar dotándolo de múltiples usos.


          

En las villas miseria de Buenos Aires, el espacio entre construcciones, es mínimo y siempre se destina a albergar una cancha, que es el centro social del barrio.



La Plaza R'cif, de Fez es un ejemplo de lugar poco intervenido y que permite todo tipo de actividades.

Claudia Ferrer Riera.
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