domingo, 6 de marzo de 2016

El petrolazo acaba saliendo caro



Nadie, que crea que la evolución existe, podría negar que el uso energético del petróleo y sus derivados es la principal causa del cambio climático. Un proceso que inevitablemente acabará haciendo inviable la vida en este planeta. Lo que no todos sabemos es que ahora es la base de la economía mundial, y que un cambio en su precio puede poner en jaque al sistema financiero global en cuestión de días. Toda una paradoja la del crudo: medio de vida y agente de destrucción masivo.


El OIL, como se le conoce en la jerga de los mercados, es el auténtico esqueleto de la arquitectura financiera que a día de hoy rige nuestra vida. Pero, ¿cómo es posible que todo pueda venirse a bajo por el descenso de su precio? La clave es sencilla: la economía mundial está tan centrada en el fuel, que el pulso de su precio es el tempo que marca la vida del sistema económico mundial. Desde, principios del 2016 su precio se ha desplomado, y las repercusiones mundiales han sido tremendas.




Los bancos se habían apuntado a la fiesta del fuel
Las bolsas y los mercados económicos de nuestro planeta están tan interconectados, que cualquier ligera variación en uno provoca un efecto rebote en los otros. Cosa que puede producir un 'efecto dominó' en cuestión de horas o días. En este contexto, aparece el fuel como esqueleto de todos los mercados: es la materia prima que insufla vida a la industria mundial y genera las mayores cuotas de poder energético (electricidad, calor, automóviles). Es la actual base de toda nuestra civilización.

La crisis económica de 2008 (sí, esa que todavía no hemos superado) se basó en la especulación bestial de un sólo mercado sobre el que el sistema orbitaba: las hipotecas. Muertas éstas, los inversores se centraron en el nuevo valor refugio por excelencia: el petrolazo. Una materia prima que se mostraba estable y en crecimiento; mientras su uso daña irreparablemente nuestro hábitat. Pero, los acontecimientos recientes han hecho bajar su precio desde los 100$ hasta la frontera de los 30.

Como de costumbre, los grandes bancos del planeta (Deustche Bank, JP Morgan o City Bank, por citar sólo a algunos) habían puesto toda la carne en la gran barbacoa. Seducidos por un sector a 'priori' estable, habían invertido cantidades obscenas para perforar todo el planeta; a la búsqueda de esas bolsas fósiles que acabarán por destruir el planeta. ¿El resultado? Llámenoslo metacrisis. Una caída en picada de los mercados, dentro de otra caída que lleva produciéndose durante casi 8 años.
 
    Gráfica que muestra la durísima caída de su precio en este inicio de año. 

   Caída del importante índice estadounidense Nasdaq durante el mismo lapso.


Bueno, barato, pero no bonito
Antes de la era del petróleo energético (en 1895, de la mano de Edwin L. Drake) el aceite de ballena era el principal combustible de la humanidad. ¿Te imaginas? El proceso técnico para adquirirlo partía de un grupo de tipos que se iban a cazar a ballenas. El petróleo, sin embargo, ofrecía mucho más, con mucho menos trabajo: por cada unida de energía empleado en su consecución, se obtenían otras veinte con su uso. Por cada barril, recientemente, se podía duplicar o triplicar su costo.

MONEY. No atacaba como una ballena cabreada, y estaba debajo de nuestros píes, esperando a convertirse en lindos y ordenaditos barriles. Las compañías petroleras se convirtieron en las empresas más grandes del mundo. Y todas las economías se volvieron adictas al OIL. Su posesión significa poder, y su control (ojo a Oriente Medio) la clave del poder geoestratégico. Como reza un dicho de Foropesetas, ''La auténtica divisa del mundo es el petróleo, el resto son ilusiones''.

El petróleo no es la única energía a la vista para mover un país, pero es la más barata (junto con el gas). Y retroactivamente, es casi la que más contamina (detrás del viejo carbón). Se calcula que alrededor del 33% de la polución del planeta se deriva del uso energético de este hidrocarburo. Retirarlo del mercado de cualquier país, significaría el caos instantáneo y la más absoluta locura; mantenerlo como energía primaria, puede significar el deterioro total del planeta.


    La historia reciente del fuel está ligada a los peores desastres ecológicos.

Un cambio no puede ser sólo más sostenible, sino más rentable

Una transformación del modelo energético hacia las energías renovables traería un fuertíssimo costo, al principio, pero en términos macroeconómicos, sería rentable de veinticinco a treinta años vista. Sobre todo, traería el equilibrio a la balanza comercial de muchos países (como España, donde es deficitaria a causa de la importación de petróleo). Y los que se adaptaran, serían libres del cartel de precios del mundo del petróleo, que tantas economías pone a temblar.

El coste de energías sostenibles como la fotovoltaica o la eólica ha caído fuertemente en los últimos años, dejándolas como una seria alternativa a combustibles como el carbón y el petróleo. Sobre todo, en países en desarrollo, con altas necesidades energéticas y un presupuesto muy ajustado. El problema está en el corto plazo: éstas energías tienen, de media, una rentabilidad del 3% durante los primeros años de la inversión. Muy lejos de los beneficios que presenta la industria petrolera.

Sin embargo, es una inversión mucho más segura porque está desligada de las brutales oscilaciones que se producen en otros mercados como el del fuel. Es más segura y rentable a largo plazo que el petrolazo. El problema básico del chapapote como inversión es que su sustrato es un medio al que está destruyendo. Un dilema que no se produce con las renovables y que les permitirá ser un motor de crecimiento durante siglos. Esa es la verdarera rentabilidad de esta fuente energética.



      Nuestro entorno es el activo más importante con el que contamos.


El fin de la dinastía del crudo

La era en el que le petróleo mantenía el mundo iluminado está cerca de su fin. La rapidez del abaratamiento de las renovables es la clave; según Jennifer Medina, Jefa de desarrollo, de la prestigiosa marca de análisis de mercado Bigfoot. ''El sistema de distribución energética va a cambiar: hablamos de que las celdas solares funcionan como la tecnología de la información. Esta tecnología, que requiere inteligencia artificial, se abarata exponencialmente cada 2.5 años''. 

Medina advierte de que las petroleras son conscientes de este cambio, ''las compañías quieren recuperar su inversión antes de que otro tipo de energía desplace al crudo. De ahí que el precio esté bajando por el exceso de oferta”. En esa línea, un informe del Deustche Bank asegura que las energías renovables podrán generar electricidad a un costo igual o menor que el petróleo para 2017. Esta situación se conoce en los mercados financieros con el término de grid parity. 

Y las petroleras son bien conscientes de esta situación. En 2011, Shell, una de las petroleras más importantes del mundo, anunció una inversión de 100,000 millones de dólares para la producción de energía alternativa. Los cálculos de la empresa indican que 30% del total de la energía consumida en el mundo será renovable para 2050, con una población que crecerá a 9,000 millones de habitantes. Parece que, con un poco de suerte, el final del petrolazo traerá buen viento a la Tierra. 



 El petróleo ha ayudado mucho a la humanidad, pero le ha llegado su hora. Imagen de Reuters.


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