martes, 23 de agosto de 2016

El abrazo místico de la Chacruna


Dicen los entendidos que, cuando la Chacruna te da su abrazo más íntimo, el mundo convencional se deshilacha. Tras él, aparece otra realidad más antigua y primigenia: el universo de la gran mente colectiva. Un océano donde podemos navegar vívidamente con las alas de la Dimeltriptamina (DMT) que contiene esta planta amazónica. Y que la convierten en una de las mejores opciones para elaborar el brebaje de la Ayahuasca. Que puede contener casi tantas variantes como psicodélicos regalos contiene la selva.



Este espigado arbusto de la familia del café es el actor silencioso tras el viaje místico del brebaje conocido en quechua como “la soga del espíritu al mundo de los muertos”. El recorrido centelleante por el mundo del inconsciente, que lleva el nombre de uno de sus principales actores, la Ayahuasca (Banisteriopsis caapi). Una liana selvática que actúa como soporte y catalizador del gran glosarios psicodélico de la selva amazónica.

La llave de los secretos de la selva
Los chamanes de la Amazonia aseguran que sus ancestros consiguieron sus saberes botánicos, buceando en la metarealidad que producen las visiones de Ayahuasca. Ellos llaman a este brebaje milenario, no sin alguna risa, el “internet de la selva”. O “la televisión de la jungla”. Un acceso a su mundo ancestral vía el efecto de unos de los alucinógenos más potentes del planeta, el DMT. La llamada “molécula de Dios”.


           La cultura amazónica relata la existencia de ‘otro mundo’ tras el visible. (Fuente).

¿Pero hasta que punto este viaje psicodélico no es un recorrido por su imaginación e inconsciente colectivo, en lugar de una fuente de conocimiento fresco? Los sabios amazónicos arguyen que el brebaje ayahuasquero les permite utilizar partes de su cerebro  que normalmente permanecen inactivas. La ciencia, por su parte, limita su papel a la de un compuesto producido en la glándula pineal que decora nuestros sueños gracias a sus triptaminas.

El gran laboratorio verde
En la inmensa botica farmacológica que es la selva amazónica existen más de cuarenta tipos diferentes de lianas de Ayahuasca. Y no sólo eso: es un auténtico laboratorio legítimo de alucinógenos. La Chacruna (Psychotria viridis) no es su única llamarada de DMT. Hay otras potentes y misteriosas plantas como la Chaliponga. Una enredadera que suma al DMT otros alucinógenos como el 5-MEO-DMT (presente en hongos alucinógenos). O la Bufotenina (el famoso alucinógeno de la piel de sapo). 


    Cada Chamán tiene sus 'aliños' para el brebaje: hoja de coca, tabaco, cactus San Pedro...

La leyenda dice que fue un jaguar quien enseñó la sofisticada fórmula de la Ayahuasca. Un compuesto farmacológico nada sencillo: las lianas de Ayahuasca purgan el cuerpo y aportan inhibidores de la Monoaminoxidasa (IMAO). Unos anuladores naturales que bloquean una enzima del cuerpo que ataca los venenos/drogas –haciendo posible el efecto del DMT oralmente–. Aporta´fuerza’, también, pues anula los controles del cuerpo que regulan los neurotransmisores como la dopamina o la adrenalina.

El mundo de los espíritus
El efecto de la Ayahuasca es similar al de un sueño lúcido. Y como en un sueño, es un puente entre el reino del inconsciente y el mundo del consciente. Una puerta al backstage de nuestra psique. El lugar donde se almacenan, cual metadatos, millones de experiencias de nuestra raza. Pero, también es un dardo farmacológico que activa uno de los puntos energéticos más importantes según la filosofía oriental. El llamado Ajna Chacra por la filosofía india y que está, teóricamente, en la glándula pineal de nuestro cerebro.


        ¿Llevará el DMT al mundo de la imaginación u a otro mucho más lejano?

Muchos estudiosos de los psicodélico, como Terence Mackenna, han reivindicado el papel que podría tener la Ayahuasca como vehículo de conocimiento para encontrar nuevas vías de desarrollo humanas. El famoso etnobotánico cree que con este medio podríamos llegar incluso a entablar comunicación con entidades no-humanas. Sería la herramienta básica de unos “detectives de  la psique” que se sumergirían en el océano del inconsciente. Con el objetivo de investigar las zonas sumergidas que esperan en nuestra mente a ser rescatadas. 

El supermercado espiritual
Inciarse en el camino de la Chacruna y de su compañera la Ayahuasca, no es ninguna broma. La selva amazónica está repleta de pseudochamanes con tocado de plumas y caucásicos con togas blancas que prometen experiencias “ultramundanas”. “Tanta palabrería puede convencer al hombre común del tercer milenio, que desea encontrarle algún sentido a esa tediosa vida de cemento, crisis económicas y microchips”, arguye el médico amazónico Arquímedes Vilchez. Para explicar por qué el Amazonas se está convirtiendo en un resort ayahuasquero. 


La maquinaria productiva contemporánea absorbe lo divergente y lo convierte en producto.

Nuestra maquinaria occidental tiene tanta tendencia a absorber cualquier experiencia divergente e interesante, y convertirla en un producto masificado. Que el brebaje de la Ayahuasca podría convertirse en un artículo empaquetado. Listo para servir frio. Una moda llena de posturas copiadas y palabras vacías, que le podrían costar la cordura a más de uno. Y que podrían hacernos perder el significado de una cultura milenaria en un laberinto de neón.

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