sábado, 5 de agosto de 2017

Tenemos tres años para salvar al planeta

Seis científicos y diplomáticos de renombre han publicado una carta urgiendo a gobiernos y empresas a modular su comportamiento “antes de que sea demasiado tarde”. En su comunicado, resaltan que un planeta devastado por el cambio climático puede parecer fruto de un futuro distante. Pero, dejan claro que “la Tierra ya está experimentando los efectos hoy”. Las consecuencias del calentamiento global ya incluyen un aumento del 50% de los océanos en las últimas dos décadas. O los tres años más calientes de la historia de la humanidad. Todo, según la carta, se debe al aumento de 1º grado de la temperatura global a causa de la acción del hombre. El panorama da miedo: ecosistemas enteros colapsándose, arrecifes enteros muriendo a causa del estrés y glaciares fundiéndose a todo ritmo.


Y es que los seis sabios de esta misiva, entre los que se encuentra la jefa de medioambiente de las Naciones Unidas, Christiana Figueras, o el prestigioso oceanografo alemán Stefan Rahmstorf, advierten a quema ropa de que ''es nuestra última oportunidad''. Es para pensárselo. Su carta contiene un presupuesto de cuántas toneladas de Co2 podemos emitir antes de que el cambio en la temperatura del planeta sea imparable. No es mucho tiempo. Si no reducimos las emisiones en los próximos tres años, la gráfica del cambio climático no dejará de subir hasta que seamos polvo. 

Punto de no retorno, final del camino
Esta carta (que más bien es un estudio) muestra una gráfica de cuántas gigatoneladas de dióxido de carbono podemos lanzar a la atmósfera antes de que la temperatura suba de 1.5 a 2º (lo que sería fatal). Así, vemos que si empezamos a descender seriamente YA podríamos aguantar hasta medidados de 2045. Si seguimos creciendo hasta dentro de tres años, rozaremos el punto de no-retorno en 2050. El estudio pretende mostrar un esquema de reducción de las emisiones acompasado con la economía para que la ausencia de elementos que producen Co2 no sea catastrófico para la economía global.


La parabola del gráfico muestra el descenso paulatino en el eje tiempo/final del presupuesto.

Nuestro presupuesto es de 600 gigatoneladas de Co2. Una vez pasada esa barrera (en los próximos años), comenzará una escalada de la temperatura que llevará a un fallo 'multiorgánico' del planeta. Nuestra orbe se asaría. Sin embargo, el estudio no está extento de buenas noticias: en los últimos tres años, las emisiones de Co2 se han mantenido prácticamente estables. Planas. La Agencia Internacional de la Energia (IEA) ha pronosticado que, para 2020, de un 26 a un 27% de los recursos energéticos podrían provenir de energías renovables.

6 pasos para evitar el desastre
Carbontraker (“rastreadores de carbón”), un grupo de analistas de la prestigiosa universidad estadounidense de Yale, lanza una mano con 6 cartas para evitar que nos pasemos del presupuesto de Co2. La primera de ellas: las energías renovables tendrán que proporcionar el 30% de la energía global para 2020. La segunda: las ciudades se tienen que 'descarbonizar'. Más transporte público y bicicleta; y menos coches. Tercera: reducir un 12% la deforestación para sumar el apoyo reciclador de las grandes masas forestales. 


 Descarbonizar la economía global requerirá grandes granjas solares como esta de Nevada.

Cuarta: un descenso del 20% en los gases contaminantes de aviones y vehículos pesados. Así como, una mayor eficiencia de los automóviles convencionales. Una medida, que debería ir acompañada por un aumento del 1% en el mercado de los eléctricos. El estudio también pone en relieve que las industrias con uso extensivo del carbón como la metalúrgica deberían acompasar su ritmo a los objetivos de disminución de emisiones. 

Y por último, el mundo de los bussines debería poner 1 trillón de dólares para la lucha contra el cambio climático. Casi ná. 

Descarbonizando que es gerundio: 

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