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8 escuelas para aprender poderes gracias a la 'fuerza'

Lo llaman Qí , y es la base real y milenaria en la que se inspira la mítica 'fuerza' de Star Wars. S eguramente te suene este concepto gracias a las intervenciones todopoderosas de ancianos orientales que han llegado a dominar su poder a ritmo de kung-fu. Con el patrocinio del axioma Kaizen del budismo Zen (literalmente, ''cada instante mejor'') te presentamos un decálogo de escuelas y prácticas en las que podrás profundizar para aprender los asombrosos caminos de la energía interna.

The light thief of Kanpur

The kites plying the sky of Kanpur ( India ; 3 millon of population) are almost the only ones that can escape from the electric web that constricts and gives life to this cit y. At the ground level, the population of this town, is condemned to li v e under a mutant tangle of electrical wires. All of them except one: Loma Singh, king of the Katiyabaaz (‘the thiefs of light’ in hindi ) who steal the current from the rich to give it to the poor people.  

El ladrón de luz de Kanpur

Las cometas que surcan el cielo de Kanpur (Bangladesh; 3 millones de habitantes) son casi las únicas que pueden escapar de la telaraña eléctrica que asfixia y da vida a esta ciudad. Porque a ras de suelo, los moradores de esta ciudad bengalí están condenados a vivir bajo la maraña mutante de cables eléctricos que la hacen latir. Todos menos uno: Loha Singh, rey de los Katiyabaaz (ladrones de luz) que desde las alturas, roba la corriente a los ricos para repartirla entre el 'pueblo'.

Ukraine's Mad Max militias: 'civiles' y señores de la guerra

El estilo militar es el hit de esta temporada en Ucrania. Ropa de camuflaje, botas altas y accesorios tales como pistolas o cuchillos (e incluso shurikens) son las tendencias más recurrentes entre los numerosos civiles que han pasado a formar parte de los batallones populares ucranianos. Que, en gran número y en caótico orden, combaten en el este del país contra las autoproclamadas repúblicas de Doneskt y Lugansk. Son las temidas y respetadas milicias: 'civiles' y señores de la guerra.

Mimodrama en el expreso a Kiev

Lo que más me chocó fue el silencio. Esa clase de silencio que hay en los sitios donde nadie quiere ir. Esa era la atmósfera del tren nocturno Varsovia-Kiev en un heladora noche de marzo. Y esa era la empresa del segundo pasajero de mi vagón: era mimo. De Chile. Que junto a un misterioso moldavo y yo, era toda la población del vagón cama de segunda clase, al atravesar la frontera ucraniana. Su mudo trabajo: ''hacer visible, lo invisible'', me ayudó a comprender donde me estaba metiendo. El tren se escondía furtivamente del sol mientras atravesaba un licantrópico bosque de abedules; cuando entré en mi compartimento del expreso a Kiev, y me encontré una figura inmóvil mirándome. No se movía ni un ápice. Parecía de piedra. Pasaron un par de segundos hasta que sus músculos se avivaron y me dedicó una sonrisa. Tras las presentaciones de rigor (en inglés), llegaron inesperadas carcajadas: ambos éramos latinos y ninguno de los dos tenía clara la situación e

Si quieres viajar en el tiempo, vete a Kiev

No hace falta encontrar un portal dimensional para ir al pasado. Viajar ahora a Kiev es darle la vuelta al reloj y poner fecha de hace treinta años en Europa (o más). Caminando por sus coloridas calles de ladrillos vistos, uno se pregunta si habrá espacio para esta gente entre las arias de Rachmaninov y la Unión Europea. Pero quizás sea esa paradoja casi irreconciliable lo que necesite el viejo continente: un electroshock del este que devuelva la vida a su enquilosado body. Puede que ambas se necesiten para sobrevivir al duro invierno.

Durmiendo en casa de Grabowski, el coleguita del Docktoro Esperanto

Observa bien en las ruinas donde te metes, porque cada casa tiene su historia. En mi caso, fue una grata sorpresa descubrir que mi ruinoso hostel de la calle Hoza de Varsovia, no era solo un bloque de viviendas con un serio problema de aluminosis. Sino el antiguo hogar de Antoni Grabowski, coleguita del Docktoro Esperanto (no es un supervillano, sino el inventor del esperanto). Y uno de los principales difusores de esta neolengua que pretendía convertirse en el idioma universal. A primera vista, parecía un edificio salido de una Batalla de Stalingrado en versión ciberpunk: las inquietantes grietas de su fachada, no quedaban nada disimuladas por los cientos de graffittis que colmaban cada centímetro de su descompuesta fachada. Pero el stencil de Iris, la jóven prostituta de Taxi Driver, debería haberme indicado que el lugar tenía algo de historia. Y la tenía: hace más de un siglo fue el hogar de Antoni Grabowski, el primer tipo que sostuvo una conversación en esperanto, con el f