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Cuando el peso de la extinción vale 5 euros

¡Hay pollo pimpollo!¡Res, rica res!¡Hay mono, carne de mono! Ese último grito comercial de 80 decibelios se quedó atravesado en mis vertebras y mi cabeza. Hace poco, me habían advertido de que en el mercado iquitense de Belén (Amazonia peruana) vendían carne de mono. De simios en peligro de extinción. Aunque, me resistía a creer que la belleza de un Maquisala o la de un Choro de cola amarilla pudieran acabar descuartizadas en una mesa. Me equivocaba.

10 ventanas selváticas que teletransportarán tu mente

Las selvas del mundo tienen tal complejidad e inmensidad en su naturaleza, que no pueden ser atrapadas por el embudo de un reportaje o el ojo mecánico de una cámara. Son lugares de colores imposibles, historias mágicas y noches amargas. Cuyo verdadero rostro sólo se revela bajo el trazo de un pintor capaz de absorber sus misterios. Te presentamos un  decálogo  con lo mejor de la producción selvática en formato plástico; desde los artistas de las junglas del  Triángulo  del opio hasta los indios del asfalto boliviano.

El abrazo místico de la Chacruna

Dicen los entendidos que, cuando la Chacruna te da su abrazo más íntimo, el mundo convencional se deshilacha. Tras él, aparece otra realidad más antigua y primigenia: el universo de la gran mente colectiva. Un océano donde podemos navegar vívidamente con las alas de la Dimeltriptamina (DMT) que contiene esta planta amazónica. Y que la convierten en una de las mejores opciones para elaborar el brebaje de la Ayahuasca. Que puede contener casi tantas variantes como psicodélicos regalos contiene la selva.

¿Un zoo humano con los indígenas más letales del mundo?

Los indígenas de Sentinel del norte, oriundos de las lejanas islas Adaman, podrían afrontar en breve uno de los peores destinos para una tribu no-contactada: convertirse en una feria de carne y hueso.  Están en el blanco de los safaris de tours humanos. Como ya les ha sucedido a sus vecinos de archipiélago, los  jarawas. Quienes, ahora, son los protagonistas de un espectral tour. Pero, hay una diferencia sustancial entre ambos pueblos: en Sentinel del norte, disparan a matar. Y lo hacen contra cualquier iluso que se atreva a acercarse a sus lejanas costas.

Tras el color de los boras

La memoria de un pueblo es una acuarela que se diluye en el altar del tiempo. No para Victor Churay, pintor  de los boras, quien creía que podría inmortalizar el destino de su maltratada tribu. Para ello, persiguió siempre al único color que el bosque le negaba: el azul. Con el que, sin embargo, acabaría fundiéndose en su temprana muerte a orillas del mar.

Las hienas del paraíso

El paraíso amazónico también ‘cayó’ por el uso indebido de un árbol. En esta ocasión, la mano que mecía la cuna fue la misma que perforó el secreto. Y esta vez no fue una historia sexista, sino una masacre tremenda, derivada de la pura avaricia. Hablamos de la tragedia que rodeó la explotación del árbol gomero de la Amazonia durante el siglo XIX y principios del XX. Una masacre callada y olvidada por el mundo.  La resina del Hevea Brasilensis (un árbol oriundo de los ríos amazónicos) se convertía, a partir de 1840, en parte de la llamarada industrializadora. Era la materia prima para fabricar ruedas de coche, pelotas, artículos impermeables. O incluso la suela de las botas. Pero tras su manufactura, se escondía una estructura genocida que avanzaba torturando y asesinando a los nativos, cuyas familias eran secuestras como garantía. 

El King Kong de la droga y el mundo de los simios

En la inclemente lucha por la supervivencia en los bosques fluviales de la Amazonia, las estrategias de supervivencia desafían los límites del ingenio y las barreras del color. Sin embargo, hay una del todo diferente. Una que llama a las puertas de la drogofilía más intensa: la disoluta vida del perezoso entre lianas. Un ejercicio de colocón intenso, que le proporcionará un camuflaje de terciopelo en su suave viaje a través del cosmos selvático.