martes, 2 de septiembre de 2014

La invasión del Tíbet, una pérdida irrecuperable para el conjunto de la humanidad

El Tíbet ha dado luz a unas de las culturas más espirituales que el mundo ha conocido: sus monasterios son los que mayor números de ''sutras'' (enseñanzas budistas) contienen en todo nuestro pequeño planeta. Generaciones de tibetanos se han dedicado a esculpir laboriosamente en planchas xilográficas, desde hace 1.300 años, todo tipo de compendios de medicina alternativa, psicología, misticismo e historia y astronomía, entre otras disciplinas. Sin embargo, la cultura tibetana se está destruyendo a gran velocidad gracias al sistema de homogenización cultural que China está llevando a tierras tibetanas desde su invasión en  1960. Los chinos, se aferran a Marx  - y no han pasado años ya- para decir que las creencias tibetanas de los budistas son una adicción a la morfina que hay que eliminar.

 Antes de la Revolución Cultural, en China había una fuerte implantación del budismo que compartía espacio con otras doctrinas como el taoísmo ( basada en el libro de los cambios de Lao-Tse), pero la aplicación de las doctrinas marxistas por parte del Partido comunista de china sesgó las raíces teológicas del pueblo chino.


   En Tíbet, la represión, contra cualquier pequeño acto de protesta, es brutal. 



Tíbet  ha permanecido envuelto en el misterio que le otorgan sus altas cumbres y la protección de la cordillera del Himalaya. Sin embargo, en el siglo XVI los mongoles invadieron los territorios tibetanos y otorgaron el poder político a los lamas, en detrimento de los terratenientes. Entonces, la población del Tíbet comenzó a cambiar su sistema de creencias, pasando de un sistema religioso animista (culto Bon) a un sistema filosófico budista. Desde entonces su vecino la todopoderosa China ha intenado hacerse con el control del país del techo del mundo. En  sucesivas ocasiones, consiguiéndolo definitivamente en 1951 cuando se firmo el Plan para la liberación pacífica del Tíbet  entre el Gobierno Chino y el Dalai Lama, presionado por éllos. En 1965 China comenzó a apoderarse totalmente del país, desposeyeron de las tierras a los lamas e introdujeron un sistema educativo regido desde Bejing, que intentaba reescribir la historia del Tíbet en la memoria de las nuevas generaciones.


Desde 1960, unos 6.000 monasterios ha sido destruidos y   han muerto un millón de tibetanos a manos del ejército chino .Ahora, la mítica  Lhasa  se parece a  un parque de atracciones; sus calles antaño hervidero de orfebres, monjes y artesanos, están  repletas de puestecillos donde siempre se venden baratijas  similares. Al unisono, los militares chinos  se pasean fumándo, sin cesar, bajo la luz más pura del mundo. La homogenización cultural a la que China ha sometido a su provincia de Tíbet ha sido brutal: una elaborada política de represión cultural, combinada con  políticas de migración masiva de hanes(étnia mayoritaria de China) de las provincias interiores, está produciendo la eliminación  total de la ancestral cultura tibetana. Para seguir amputando los vinculos de la sociedad local , el gobierno chino no  permite a  los tibetanos que puedan llevar extranjeros a su casa. Tampoco se les permite tener fotos del Dalai Lama en sus casas. El gobierno de Bejing actua con puño de hierro en guante de adamantio.

  
    Territorio impenetrable por la titánica naturaleza de los Himalayas

Para sesgar la religión , Bejing  obliga a los monjes  a llevar ropa de paisano, mientras están en los templos .  Lhasa se está  convertiendo en una réplica china más, en una megalopolis tan fría y gris como las ciento de ellas que pueblan este gigantesco país.

Alguién podría creer que, a pesar del recorte de libertades, el progeso tecnológico ha llegado a las tierras tibetanas, incrementando la calidad de vida. Sin embargo, una visita de primera mano a Tíbet no da lugar a dudas sobre la ausencia de derechos humanos a la cual se ve sometida la población tibetana, amén de pobreza por que para acceder a la mayoría de trabajos es necesario dominar el chino mandarín, que es jodidísimo, para los tibetanos  pues su lenguaje se basa en el sánscrito. En la escuela, los pequeños tibetanos aprenden  un discurso histórico diseñado por los chinos. Cientos de páginas, que falsean  la historia tradicional tibetana. Una situación que provoca la paulatina desparición de su cultura. El problema más grande estriba en que, la cultura tibetana que puede perderse para siempre, es un auténtico tesoro de conocimientos sobre psicología y la naturaleza de la mente. El aclamado documental The Cry of The Snow Lion consiguió trasladar esta problemática al resto del mundo. 


El documental Las lágrimas del leopardo de las nieves, acertada visión de la situación en el Tíbet.

En la esfera mundial, la comunidad internacional sigue sin buscar soluciones pragmáticas para uno de los conflictos clave de este siglo y del futuro de la humanidad… Nada  van a decir los países con influencia mundial ya que China es la segunda potencia del mundo y poseé deuda pública de muchos de éllos.El techo del mundo, es  la presa acuífera de toda Ásia, los ríos que bajan del Tíbet: el Brahmaputra, el Indo, el Mekong o el Yangt-se, abastecen de agua a toda Asia. Sin olvidar que en el país de los lamas, es el lugar el mundo donde más minerales diferentes existen del mundo ( 72 clases). Entre los que se encuentran , en niveles muy elevados, la plata, el oro , el tugsteno y el uranio. 

Asimismo, la politicas medioambientales del gobierno chino acabarán con la fauna de la región, la creación de depósitos nucleares en la zona, así como la destrucción sistemática de extensos bosques florestas y zonas verdes con fines comerciales. Se calcula que, desde la ocupación china, se han visto afectado hasta el 80% de la extensión de bosques.Sin duda, la anexión del Tíbet ha permitido explotar a los chinos la mayor mina delmundo, los Himalayas. generando, junto a las otras causas que la invasión del Tíbet se haya convertido en una pérdida terrible para toda la humanidad.

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