jueves, 1 de mayo de 2014

Los “punkis” del Budismo


Dos inconformistas que meditaron al límite en busca de respuestas

El Budismo– que es casi siempre un culto férreamente estratificado y doctrinario– ha  tenido, paradójicamente, en algunas de sus mayores figuras a transgresores e iconoclastas que se manejaron por caminos no convencionales. Como Milarepa que se inició en la magia negra antes de dejarlo todo e irse a una cueva de los Himalayas o Bodhidharma que se según la leyenda se cortó los párpados y se sentó delante de un muro durante nueve años.

Milarepa(1052-1135) fue el primer tibetano en lograr la iluminación. Aunque la verdad, el tipo fue un auténtico rebelde del nirvana, empezó iniciándose en la magia negra para vengarse de los familiares que le habían arrancado a él y a su madre la herencia de su padre. Le dio por enviar una tormenta a su pueblo natal, que mató a bastante gente y destruyó las cosechas. Milarepa no debía ser tan mal tipo, porque decidió dejarlo todo y estudiar con Marpa “el traductor” con el objetivo de liberarse de su mal karma en esta vida y no tener deudas de cara a la próxima. De todas maneras, su maestro no era un tipo fácil y le sometió a un entrenamiento tan duro durante seis años que Milarepa estuvo a punto de suicidarse. Le hacía construir un molino, y cuando lo tenía acabado, lo destruía. Así hasta tres veces. Marpa formaba parte de una rama hermética y minoritaria del Budismo: el linaje Kagyu, que defiende la posibilidad de alcanzar la iluminación en una sola vida, en esta y que para ello se sirve del método Mahamudra que engloba técnicas tantricas de meditación.
 
Así, Cuando Marpa ya le había puteado bastante, decidió enseñarle los Seis yogas de Naropa, un conjunto de ejercicios de meditación bastante impresionantes entre los que se encontraba la generación de calor psíquico o Tummo que permitía sobrevivir a Milarepa en su cueva de los Himalayas sin más traje que una capa de algodón y que, supuestamente, permitían llegar a la iluminación durante esta vida. Se lo tomó en serio Milarepa, pues paso los próximos 12 años meditando en una cueva y alimentándose solo de ortigas, hasta que adquirió la iluminación. Milarepa se convertió en famoso por ser el primer tibetano en conseguir la iluminación, pero también por ser un excelente poeta y por aparecer sin previo aviso en la cumbre de los picos más altos de los Himalayas. Otro rebelde dento del mundo del Budismo fue Bodhidharma, un principe indio, que decidió ir a difundir el Budismo a tierras chinas. En los tiempos de Damo, como también se le conocía el Budismo original predicado por Buda más personal e intuitivo – el llamado Hinayana o Pequeño vehículo– había dejado pasado a una escisión el llamado, Mahayana o Gran Camino que venía a ser en lo que se convierten la mayoría de religiones cientos años después de su creación: una narración mágica y alucinante descontextualizada de sus orígenes. 



El mismo Bodhidharma era un adepto Mahayana en el año 520 cuando decidió darse una vuelta por el reino de Liang (China) para predicar el Budismo y tiene una chanza con un reyezuelo que pensaba alcanzar la iluminación mediante un cómputo obsesivo de buenas obras – la influencia del terrible Mahayana – Y, Bodhidharma le dice que no, que no va así la cosa. Que la iluminación solo se obtiene mediante la tranquilidad del cuerpo y de la mente. Eso actitud rebelde le cerró todas las puertas en la región y decidió viajar al norte con una barca de juncos, hasta llegar a So Shan en la provincia de Hunan donde también le cerraron las puertas en el templo local . Cansado, hastiado y desorientado, se metió en una cueva y resolvió no salir hasta que tuviera la iluminación de la mano y no le vacilarán más. Tardo 12 años y dice la leyenda que en un momento dado se cortó los párpados para no quedarse dormido.

Al final lo consiguió y emergió de la cueva con dos trabajos el Tratado de Músculo y Tendón (Yi Ji Jing), ejercicios inspirados en conductas de animales que ayudan a fortalecer el Qi (energía vital) y alcanzar un nivel físico elevado y el Tratado de Lavado de Médula, que consiste en limpiar la médula y la sangre aumentando el sistema inmunológico, favoreciendo la salud, la longevidad y aportando Qi al cerebro para alcanzar la “iluminación”. Cambiado, Damo salió de la cueva y tocó a las puertas del monasterio más cercano a su gruta. Era el monasterio de Shaolin donde Bodidharma encontró a los monjes tan desarrapados y débiles que decidió enseñarles los ejercicios que había perfeccionado para trabajar la energía interna: el llamado Qi Gong que junto a sus compañeros desarrolló hasta convertirlo en un arma de defensa para evitar que a los monjes les dieran el palo cada vez que salían del templo. Nacía así el Kung-fu.

Pero, sobre todo, Bodhidharma salió con una idea clara de como llegar a la iluminación: la meditación es lo más importante, ni escrituras, ni cuentas compulsivas del Karma, ni vidas pasadas, solo concentración. De allí, que diera luz a una nueva escuela budista el Chan transliteración china del término indio Dhayana – concentración– que japón llegó a conocerse como Zen.


Lucas Balcázar

3 comentarios:

  1. Dato curioso ambos tenian una afinidad o lazo Karmico que cruzaron caminos, este encuentro es mencionado por Milarepa en una de sus canciones.

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  2. No tenía ni idea. Que bueno. ¿Sabes de algún lugar donde pudiera ampliar esta información? La verdad es que los dos siempre me han parecido, los personajes más 'auténticos' dentro de lo poco que sabía de la tradición budista.

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