sábado, 7 de mayo de 2016

Bombas nucleares, mutantes on-line y lechugas en Marte


Fieles a nuestro carácter poco práctico, ya estamos empezando a planear 'la mundanza' a Marte para cuando el planeta pegue el gran petardazo. Las propuestas para comenzar el éxodo son variadas, atrevidas y hasta variopintas. Desde magnates de la tecnología que apuestan por acribillar sus polos con bombas nucleares, a empresarios de los reality shows que ya financian expediciones, pasando por huertos de lechugas marcianas. La carrera hacia el planeta rojo ya ha empezado.





Nuestra querida roca azul no será nuestro hogar para el futuro. Stephen Hawking al límite lo avisa: “La humanidad tiene sus días contados: nos queda planeta para 1000 años”. Marte es, sin duda, la gran alternativa: su atmósfera delgada de dióxido de carbono y el hielo de sus polos, lo convierten en un gran candidato para darnos cobijo en el sistema solar. Ya la tuvo, probablemente, hace 3.000 millones de años cuando se cree, albergó mares y valles con las condiciones para albergar vida.
 
Bombas atómicas, campanas del infierno 

Como si fuera un episodio anacrónico del clásico hindú Mahábharata, hay quien asegura que la solución más rápida para hacer de Marte un planeta viable es bombardearlo nuclearmente. Para el gurú de la tecnología Elon Musk (el pensante tras Tesla Motors, Paypal o SpaceX), la forma más rápida de calentar el planeta sería lanzando bombas termonucleares en sus dos polos. Una solución a corto que permitiría rebajar los -90º grados de media que se viven en el orbe rojo.

Esta solución drástica y ‘roquera’ contribuiría a aumentar la temperatura y la presión atmosférica del planeta rojo; y para que funcionase (supuestamente) se tendría que repetir hasta que se diese un ciclo de agua en el planeta. Para lograrlo, según Musk, “habría que añadir a su atmósfera gases de efecto invernadero, lo que provocaría un proceso por el que se desencadenaría más Co2 y vapor de agua a la atmósfera”. Que, favorecerían la creación de una atmósfera y la bajada de temperatura. 


         La terratransformación de Marte es nuestra principal opción de futuro.

De momento, la empresa de Elon Musk dedicada al transporte aeroespacial, SpaceX ya ha anunciado su previsión de enviar una nave para el 2018. Se llamará Red Dragon y será la primera nave privada de la historia en descender a un planeta de nuestro sistema solar. ''Todo esto va a ser muy loco. Así que espero que sea interesante'', apuntó Musk, mientras daba a conocer que la maquinaria de la Dragon le permitirá aterrizar en cualquier planeta de nuestro sistema solar. 

Mutantes on-line y lechugas marcianas
Los humanos no estámos hechos para el planeta rojo. Su gravedad (un 38% más débil) nos haría vivir coartados por nuestra baja densidad. Igual que sus condiciones metereológicas y fuerte radioactividad, que nos harían vivir encerrados en entornos seguros. A menos, que cambiemos nuestros genes. Mutación, sí. Esa es una de las propuestas de la agencia estadounidense de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA): enviar seres trasngénicos a Marte.

Humanos con niveles superiores de hemoglobina en la sangre podrían aprovechar el poco oxígeno presente para respirar; o incluso se podrían aprovechar genes encontrados en bacterías muy resistentes a las radiaciones solares. La exploración de Marte abre un sinfín de posibilidades de las que ya están empezando a utilizar los más advenedizos. Un equipo del que forman parte los productores de Gran Hermano, quería grabar un reality en las arenas marcianas, llamado Mars One.



Todo parece indicar que la lechuga será el arma alimenticia del mañana cósmico.

Aunque no todo son ideas descabelladas, La Spaceflight Society de la Universidad de Southampton da cobijo a un programa que intenta desarrollar variantes de lechugas que puedan vivir bajo las condiciones atmósfericas del planeta rojo. Gracias a un sofisticado invernadero automático, que las convertiría en las primeras semillas vegetales de 'uso alienigena'. Se puede encontrar el proyecto en Twitter bajo el hashtag #LettuceonMars y prometen llevar huertos hasta los desiertos marcianos.  

Tu querido vecino, el inmigrante alienígena
No nos engañemos, el segregarnos en dos planetas acabará por crear una especie con dos claros vectores: los terrestres y los marcianos. ¿Será el amanecer de una nueva raza? Después de unas cuantas generaciones, empezarán a aparecer cambios considerables. Los científicos creen que los habitantes del planeta rojo se irán haciendo más delgados y altos; que su piel será de un blanco vampiresco por la falta de contacto con el exterior y que perderán todo el vello capilar.

También, apuntan a que sus dentaduras se irán haciendo más pequeñas con el paso de las generaciones, debido a una dieta monotemática de preparados solubles. Otro dato reseñable es el de la fuerza: los terrícolas desarrollarán siempre una mayor fuerza muscular y densidad osea como consecuencia del anclaje de la gravedad. ¿Y los marcianos? La lógica apunta a que su aislamiento y la falta de actividad exterior les hará hiperdesarrollar su inteligencia y sus funciones cognitivas.

¿Con el paso de las centurias, se convertirán en seres más desarrollados psíquicamente?¿Serán los terrícolas la fuerza bruta y los emigrados cósmicos el motor mental? Todas estas preguntas merecen una revisión sería, si queremos permanecer siendo una raza unida. O bien, convertirnos en un crisol de subespecies que pueblen el cosmos con diferentes características que nos podrían hacer perder el standard 'humano''. En breve comenzará la carrera y el cosmos espera para cambiarnos a todos.

         ¿Quién sabe, a larga, qué aspecto desarrollarán los 'marcianos'?

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