El agujero de la capa de ozono se está 'curando'


Han pasado casi treinta años y un sinfín de blockbusters apocalípticos sobre el fín de nuestro mundo para que la capa de ozono empieze a recuperarse. Hace tres décadas que los científicos de medio mundo nos alertaban del boquete que estaban dejando en la atmósfera los llamados ‘Clorofluorocarbonos’. Un gas formado por átomos de cloro, flúor y carbono, que suele utillizarse en los aerosoles y otro tipo de gases frios. Ahora, un estudio de la NASA demuestra como esta capa protectora de la atmósfera terrestre ha recuperado hasta en un 20% su tamaño original. Y que de seguir así podría recuperar su forma original dentro de las próximas décadas. 


Las esperanzadoras conclusiones de la NASA vienen dadas por el análisis de los datos recogidos entre 2005 y 2016 por el satelite Aura y la tecnología de microondas con la que está equipado. Lo más curioso de todo es que los materiales químicos de los aerosoles (los clorofluorocarbonos) estaban partiendo los átomos de ozono en cuanto llegaba el verano y el sol llegaba a la Antartida. Paradojicamente, cuanto más grande se hacia el agujero más calor hacía y más CFC’s se descomponían en clorino; el cual acababa sin compasión alguna con los átomos de ozono. Con la llegada del invierno (y la subida de las temperaturas) los átomos de clorino se gasificaban y se detenía el proceso.

El ozono no se curará definitivamente hasta 2060

En estudios anteriores, la NASA había situado el restablecimiento de la capa de ozono para 2070. Pero, parece que hay espacio para ser más optimistas; sobre todo ahora que se empiezan a notar los efectos del Acuerdo de Montreal (1997); obligaba al descenso en el uso de Clorofluorocarburos  al mundo entero. Ahora, las observaciones de la NASA apuntan a que el nivel de CFC a disminuido un 20% desde que se empezaron a tomar las mediciones en 2005. De seguir así, declinará notablemente el impacto de la radiación ultravioleta en nuestro planeta.

                Muestra del deterioro de la capa de ozono durante los 90. 

Los endemoniados CFC’s provienen de los aerosoles, de los sistemas de refrigeración de las neveras y los aires acondicionados. Son tan peligrosos para la atmósfera porque se elevan hasta la estratosfera, donde sus moléculas se desconponen por el efecto de la radiación ultravioleta, produciendo átomos de clorino que partirán los atomos de ozono. Este gas es tan importante porque absorbe las radiaciones ultravioletas que llegan al planeta Tierra y que son terriblemente abrasivas tanto para seres humanos como para plantas y animales. Es nuestro escudo cósmico. 


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