Mil ventanas para atravesar la ''cidade del formigon''. Mil puertas escondidas en un laberinto gigantesco de 12 millones personas que aúlla como un gigante golem de hormigón en un país de playas tropicales, bosques fluviales y desiertos repletos de minerales. Pero, la piel de Sao Paulo no es sólo una bestia de la mezcla de arenas; un totem de conglomerados. Es mucho más: de sus calles emergen las pinturas más psicodélicas, los símbolos más iconoclastas. Los colores más vivos. Todo una paleta de pinturas brasileña que parece atacar la ciudad al grito de: “¡Muerte al gris hormigón!”.
Blog sobre el Cambio Climático y las consecuencias del calentamiento global.